13 jul. 2009

Y desperté. De pronto, todo, absolutamente todo, estaba cubierto por un manto negro. No sabía exactamente donde estaba.Caminé, hacia ningun lugar, sentía como que no me estaba moviendo, pero eso hacía, sentía que me caía, pero en ningun momento toqué el piso. De pronto, una luz apareció, una luz verdaderamente hermosa, era todo lo que, en aquel momento, tenía. Solamente esa luz. Hermosa, de esas que brillan como ninguna, pero no te encandila, podés apreciarla en todas las direcciones posibles, en cualqier momento, siempre HERMOSA.Traté con todas mis fuerzas de ir por ella, de tocara, pero no podía.No me movía, y eso, me desesperaba. Llegado un momento, me di por venciada, como siempre solía hacerlo; me senté, y la veo;la luz, esa hermosura, venía hacia mi, yo no me movía, o eso pensaba. De repente, la tenía enfrente, con esos rayos de colores que me maravillaban, la toqué. Pude sentirla. Pero en ese momento, nada fue como antes. Y desperté. Todo terminó como había comenzado. Solo un sueño.